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Mostrando entradas de noviembre, 2024

Que encienda

Podría apagarla hoy, pisarla a medio fumar, dejarla en el asfalto, seguir, olvidarme del humo. Pero quiero quedarme, soplarle a la chispa, avivarla, idealizarla, desafiar lo incierto, permitir que encienda, y que queme, que queme todo, en mí, en donde sea. Lanzarme alto, sufrir el vértigo, filtrar el viento, recoger los pedazos a placer, cuando reviente el llanto, vivir un rato, desamparar el corazón a mentiras. Aspirar el lujo del poema, escribirlo en vivo, despedir a los bomberos, disfrutar las llamas, hasta las cenizas de la razón. Porque explotarlo todo hasta la nada,   es mejor quizá, que agonizar en calma.  

Crónicas de una fractura anunciada

La escena es de borrosos gritos y movimientos enfadados. Pequeña y frágil, expresa sin éxito la injusticia contra su pecho, desbordada, provocada, con amor iracundo.  Él, alto y fuerte, inmóvil, imperturbable, invadido de envidia ante su ausencia de maldad, la aborrece.   Detiene sin esfuerzo sus intentos de hacerlo doblegar. Toma su diminuta y femenina mano entre sus gruesos dedos, y comienza a apretar, apretar, apretar, fiijos sus ojos a los suyos con desprecio, superior con su odio, usando su amor a beneficio, como siempre. Ella encuentra su mirada y permite confundida que la misma mano que pidió la suya, ahora la ahogue sin arrepentimiento. Siente miedo ante la expresión más dantesca que haya visto en un rostro que ama, que la observa invariable, mientras ella confía en esa mano que, lentamente, sin piedad , no grita y no  retrocede.  Inmutados los gigantes dedos comprimen con fuerza hasta estallar los frágiles huesos, donde reposa el anillo de su unión a un mons...

Todo es mentira

L o único que tienes que saber al nacer es que todo es mentira. Digamos que al nacer es imposible saberlo, al menos que lo hablemos desde un sentido poético, pero todavía no decido si esto será una poesía, una prosa, un cuento, o un relato de autoayuda, o una reflexión, o un análisis filosófico, o una simple nota que comencé a escribir y que quedará en este párrafo que nadie leerá, ni yo, ni los muertos que me acompañan, ni yo misma en mis otras vidas. Todo es mentira, lo que también es una gran mentira, una negación de la negación que la convierte en una verdad, y esto es irrefutable porque yo estudié matemáticas. Reflexionando esto, podría decir que si hay algo cierto en esta vida son las matemáticas. Yo estudié seis matemáticas, esto lo digo con orgullo porque quizá es una de las mayores hazañas que he completado, estudiar matemáticas es algo serio y, a la vez, seguro. Ahora que lo recuerdo, las matemáticas nos hacen sentir bien, porque partes de todas las teorías escritas, solo h...

La píldora de un instante

Todo había terminado, comenzaba a darse cuenta, aún envuelto por la atmósfera de ese instante, que todavía respiraba en sus sentidos, involuntariamente recreado en su mente, sin parar, como quien siente la pierna aun después que la cortan. Ese instante es una integral, resultado de muchos, porque no puede ser sin ellos, pero que los resuelve, que los resume en ese momentum de energía más alta. Congelarlo y vivir allí realmente, más que en un recuerdo que insensible irá perdiendo el brillo, una vez desgastado por detalles nublados, eclipsados y sensaciones que desmayarán hasta caer en una foto lejana que, quizá luego, sacuda una sonrisa. Una píldora fabricaba, como última tecnología del vivir, de ese vive el hoy, pulverizaba esa resolución de máxima vida, para revivirla tendiendo al infinito, cada vez que la rutina envenenara sus días, una píldora compuesta de un pico de verdad, constituida con un fragmento de tiempo criogénico, más que una droga, una medicina para el hastío de la vid...