Que encienda
Podría apagarla hoy, pisarla a medio fumar, dejarla en el asfalto, seguir, olvidarme del humo. Pero quiero quedarme, soplarle a la chispa, avivarla, idealizarla, desafiar lo incierto, permitir que encienda, y que queme, que queme todo, en mí, en donde sea. Lanzarme alto, sufrir el vértigo, filtrar el viento, recoger los pedazos a placer, cuando reviente el llanto, vivir un rato, desamparar el corazón a mentiras. Aspirar el lujo del poema, escribirlo en vivo, despedir a los bomberos, disfrutar las llamas, hasta las cenizas de la razón. Porque explotarlo todo hasta la nada, es mejor quizá, que agonizar en calma.