Que encienda

Podría apagarla hoy,

pisarla a medio fumar,

dejarla en el asfalto,

seguir,

olvidarme del humo.

Pero quiero quedarme,

soplarle a la chispa,

avivarla, idealizarla,

desafiar lo incierto,

permitir que encienda,

y que queme, que queme todo,

en mí, en donde sea.

Lanzarme alto,

sufrir el vértigo,

filtrar el viento,

recoger los pedazos a placer,

cuando reviente el llanto,

vivir un rato,

desamparar el corazón

a mentiras.

Aspirar el lujo del poema,

escribirlo en vivo,

despedir a los bomberos,

disfrutar las llamas,

hasta las cenizas de la razón.

Porque explotarlo todo

hasta la nada,

 es mejor quizá,

que agonizar en calma.  

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