Con ganas dramáticas
No terminaba de abrir la puerta cuando el encuentro de sus húmedas papilas la mojaba aguas abajo de su ombligo, y mapeaba en merlot sus pecas, pálidas hasta su llegada.
Se detuvieron de risas, tímido asombro ante el arrebato inesperado, pero el humor sucumbió ante las ganas dramáticas que consumieron la escena hasta el esperado final.
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