A cielo abierto
Entregarse en el agua a cielo espejo, para nadar en nubes, en reflejo, andar así, sin más, sin salvavidas, confiar casi desnudo a mar abierto. Desde el blanco azulado hasta en el naranja intenso, interrumpe el tsunami con su horizonte negro. Y te arrastra, te ahoga y te sacude, para soltarte en tierra y despertar desierto. Ansiosos quedan los pedazos solos, la ilusión se agrieta si termina el juego. Ya no sientes la altura, ya pasaron las horas, solo queda la calma, aunque escuches las olas. Y lo ves a lo lejos pero ya estas sereno, y aunque extrañes el vuelo, no despegas del suelo. Y aunque anhelas el viaje para nadar de nuevo, sigues triste en la orilla, porque al mar, tienes miedo.