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Dueña de mi tiempo

Hablé con las olas   para insolarme un jueves   y trabajar en la tarde   con una piña colada.   Pensé en cenar en la mañana   del día anterior,   sacar del bolsillo   un puño de arena   del reloj,   usar un poquito   en cada minuto   de veinte horas   que cuento hacia atrás.   Me duermo al despertarme   cuando ladra el perro con el sol,   a medio cielo.   Cumplo años al parpadear   y festejo el nuevo año cuando río.   Mi almanaque se recicla   en meses que descongeló   a voluntad.   Otros se reproducen   y los pinto en círculos,   los encierro.   Descanso en el insomnio   y sueño de día;   hago el amor durante años,   me enamoro al verte,   te olvido cuando cierro los ojos,   te lanzo al futuro,   futuro que es hoy.   Me muero a buena hora   y revivo también   a tiempo.   Veo el pájaro  que soñé ayer,  lo tomó...

A cielo abierto

Entregarse en el agua a cielo espejo, para nadar en nubes, en reflejo,  andar así, sin más, sin salvavidas,  confiar casi desnudo a mar abierto. Desde el blanco azulado  hasta en el naranja intenso, interrumpe el tsunami con su horizonte negro. Y te arrastra, te ahoga y te sacude, para soltarte en tierra y despertar desierto. Ansiosos quedan los pedazos solos,   la ilusión se agrieta si termina el juego.  Ya no sientes la altura, ya pasaron las horas, solo queda la calma, aunque escuches las olas.  Y lo ves a lo lejos pero ya estas sereno, y aunque extrañes el vuelo,    no despegas del suelo. Y aunque anhelas el viaje para nadar de nuevo,  sigues triste en la orilla, porque al mar, tienes miedo. 

Liberarse de si

Liberarse de todas  las prisiones. Desdibujar los bordes, salir maltrecho,  soltar la ropa,  soltar el amor, soltar el miedo. Abrir el cierre  de la piel,  desvestirla. Saltar solo, saltar desnudo. Dejarse ir, desde arriba, desde abajo, despedirse. Verse en el espejo, atravesar el reflejo del cerebro,  exprimir las coacciones  apretando el puño, arrancar los límites, las cercas. Empujarte al abismo, empezar de nuevo, seguir allí, verte caer, juzgando nada.   Liberarse de todo, soplar los sentimientos en burbujas, librarlos al viento. Diluir las emociones  en agua de río, asomarse al reflejo,   despedir su rostro. Convertirse en el tiempo,  volver al inicio y al fin de lo que comienza, de lo que acaba, sin ataduras.  Rendirse de si, resignarse de si, Superar el cansancio, la nostalgia,  la risa. Superarlo todo,  subir de nuevo  y saltar, saltar, saltar, todo lo que se pueda.  Ser otro en cada salto, ser nadie...

¿Qué le digo al corazón?

Ya quisiera preguntarte  si me voy o si me quedo,  si le ordeno al corazón que comience con el duelo.  Están claras la señales  pero él se resiste a eso,  y es que aún tiene la esperanza  de que, pronto, llegue el beso.  Recuerda que el corazón  escucha lo que conviene,  y si no lo apagas bien  él revive, como puede.  Por eso yo te suplico que no te marches despacio,  que no tengas compasión  de asomarte, por si acaso.  Que él prefiere parar hoy, que ir latiendo lentamente,  porque, mientras tenga vida: ¡siempre esperará por verte!

No quiero tus sobras

Hablar con lo que queda de ti,  comer las sobras frías. Llegar a la última función, la del cansancio. No hay humo en el plato  cuando llega a la mesa. Hablar con lo que queda de ti, es aún más triste que la ausencia.  La mala imitación,  barata y decadente, que viene a trabajar agotada.  Hablar y no encontrarte más,  porque ya te fuiste, lo sé. Y el doble que me dejas, que parece,  que aparece a pasarme la mano, esa ilusión que veo por detrás, y que muere al detallar el rostro, no la quiero. Quiero el horario estelar,  la marca original,  la emoción de la primera, lo auténtico, eso que ya tuve.  No disfruto tu versión mediocre que llena el vaso a medias. Agarra tu máscara y recoge los bordes mordidos.  Que prefiero el ayuno de las horas que sean,  alimentar solo el alma, con el recuerdo verdadero.  No quiero romperlo,  con esta chatarra,  que me llenará hasta olvidarte,  hasta detestar, las sobras. 

Sobre esta obsesión

Te pierdes, te pierdes en ese pensamiento que se sienta en el sillón de tus neuronas, se instala a tomar café. Una visita maleducada, grosera, que se queda a dormir sin permiso.  Dejas de ser, por instantes casi eternos, dejas de ser y eres solo eso que te asfixia a segundos, uno a uno, uno a uno, uno a uno; desesperante hormigueo vacío del estómago que grita, grita, grita y te atormenta con una voz  atrapada, que te muerde muda porque no tiene cuerdas. Y no se va y no la tienes, no la tienes, pero no se va. Espirales de círculos infinitos de ideas fijas y recurrentes, blanco, negro, blanco, negro, blanco negro hasta el fin inexistente de la tortura.  Y allí te quedas, te quedas, te quedas, atrapada en las ansias de tener eso que no llega, no llega, no llega y no sale, aunque empuje, empuje, empuje suplicando que ocurra, para disfrutar de esa paz instantánea, casi orgásmica, cuando, como milagro luminoso de la vida, finalmente aparece.  En calma, en calma de suspiros...

Acepto y soy completa

Camino entre las grietas, permitiendo el terremoto que hoy derrumba los cimientos de mi vida, añejados y mal construidos.  Todo sucumbe ante mi, todo, como venganza de la vida. Piedras que estallan en mi yo, ahora convertido en Tao Te Ching. Emociones que atraviesan sin daño mi yo aprendido. Me quedo sin piso,  me quedo sin ramas, sin cielo, sin paredes,  así, en un suspiro inadvertido, pero me quedo. Acepto, como Lao Tse, para ser completa: vacío y quedo llena, inclino y soy recta, decaigo y me renuevo. Una vez completa, el mundo será mi hogar. 

Golpes de libertad

Hay golpes mortales que llegan cuando ya estás muerto. Derrotas ya perdidas y fracasos en lo que ya no importa. Disparos que no pueden acabarte tres veces, ni cuchillos por la espalda que te detengan. Y no, no estoy fuerte, es que ya no existes en mis respuestas. Hoy no lloro, ni me asombro, solo camino en calma a lo que ya hice de mi vida, atravesando esta lluvia, que no me moja y no me seca.  Adelanto más ligero, en el campo de las balas que no esquivo, aunque me alcancen, y permito agradecida la estocada final que me derrumba, hacia la libertad.