Golpes de libertad

Hay golpes mortales que llegan cuando ya estás muerto. Derrotas ya perdidas y fracasos en lo que ya no importa. Disparos que no pueden acabarte tres veces, ni cuchillos por la espalda que te detengan.

Y no, no estoy fuerte, es que ya no existes en mis respuestas.

Hoy no lloro, ni me asombro, solo camino en calma a lo que ya hice de mi vida, atravesando esta lluvia, que no me moja y no me seca. 

Adelanto más ligero, en el campo de las balas que no esquivo, aunque me alcancen, y permito agradecida la estocada final que me derrumba, hacia la libertad. 


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