Todo es mentira
Lo único que tienes que saber al nacer es que todo es mentira. Digamos que al nacer es imposible saberlo, al menos que lo hablemos desde un sentido poético, pero todavía no decido si esto será una poesía, una prosa, un cuento, o un relato de autoayuda, o una reflexión, o un análisis filosófico, o una simple nota que comencé a escribir y que quedará en este párrafo que nadie leerá, ni yo, ni los muertos que me acompañan, ni yo misma en mis otras vidas.
Todo es mentira, lo que también es una gran
mentira, una negación de la negación que la convierte en una verdad, y esto es
irrefutable porque yo estudié matemáticas. Reflexionando esto, podría decir que
si hay algo cierto en esta vida son las matemáticas. Yo estudié seis
matemáticas, esto lo digo con orgullo porque quizá es una de las mayores
hazañas que he completado, estudiar matemáticas es algo serio y, a la vez,
seguro. Ahora que lo recuerdo, las matemáticas nos hacen sentir bien, porque partes
de todas las teorías escritas, solo hay que estudiarlas y siempre podrás
encontrar las respuestas correctas, eso es bueno. Las matemáticas son exactas y
tienen una solución (sabemos también que las soluciones pueden ser infinitas),
por más profundas y complejas que sean, lo importante es que te conducen a una
solución y, estar seguro de que puedes llegar allí es una forma de vivir una
vida feliz, porque la incertidumbre es, en cierta medida, una forma de
infelicidad.
Retomamos entonces que lo único que tienes que
saber al nacer es que todo es mentira, o al menos te lo tienen que ir enseñando
en tu proceso de aprendizaje, porque si hay algo seguro es que esto ya no es
una poesía, entonces, escribiendo de una manera pragmática, pues podríamos
decir que la primera enseñanza que todos debemos tener en la vida es que todo
es mentira, menos las matemáticas.
Saber que todo es mentira libera de vivir
creyendo, comenzar a vivir sabiendo que nada es cierto, te libera de una vez de
todo y, vivir libre debería ser la meta de la vida para ser feliz, si es que
eso existe. Por eso, no creer en nada de alguna manera permite creer en todo,
porque si nada es cierto, nada ata, nada restringe. No hay nada más liberador
que la mentira, porque la mentira es infinita y nos exime del camino de buscar
la verdad, sabiendo ya que la verdad no existe.
Los grandes mentirosos, por decirlo así, o los
que siempre han estado claros que todo es mentira, esos que de alguna forma sí
nacieron sabiéndolo (quizá esta sabiduría si puede ser innata) son los que nos
llenan de verdades a todos, ellos están claros, ellos son libres, ellos dominan
su vida y la de otros, solo sabiendo que todo es mentira y que la mentira al
ser infinita es liberadora, mentir infinitamente y que todos te crean es la
liberación máxima de la vida, si lo reflexionas bien.
Las verdades nos encierran, nos llevan al punto
final, a lo irreductible, porque cada verdad es un fin. Todo finaliza cuando
alcanzamos la verdad, todo termina allí, ya que tienes la verdad, simplemente
la usas, ya la encontraste. Los caminos de la verdad son finitos, son
restrictivos, esta es la verdad te dicen, y allí termina, y la recibes con una
gran tristeza porque ya no hay más, se acaba todo con la verdad. Incluso si se piensa en una verdad que nos
hace felices, una vez que la sabemos se pierde en sí misma porque ya lo sabes,
ya sabes la verdad y allí acaba, no puedes seguir caminando, porque te
encuentras con la verdad. La verdad es el fin de la vida, la verdad siempre es
el final.
No es contradictorio sobre mi reflexión de las matemáticas porque como ya he descrito, mi premisa es que las matemáticas sí son verdad. Este es mi escrito y esta es mi premisa, y es bien sabido que, en toda investigación, nadie puede refutar nada cuando tienes una premisa. Las premisas te liberan de todas las críticas, las premisas son intocables y le pertenecen al que está preparando el trabajo y nunca he entendido, a decir verdad, por qué nadie cuestiona las premisas. Pueden desconfiar y criticar todo tu trabajo, pero las premisas son intocables y cuando es casi imposible defenderse de las críticas, son las premisas las que te mantienen a salvo, y cuando te defiendes con la espada de las premisas, eres intocable.
Digamos entonces que estas verdades, estas que
nos encarcelan, salvo las matemáticas, son creadas por mentirosos innatos, a
sabiendas de que lo único que te libera son las mentiras. Nos inundan de
verdades en las que todos quedamos encerrados, de puntos finales, de paredes,
de cajas, vivimos encerrados en cuartos de verdeades, encarcelados, vetados,
vendados de verdades, para que estos mentirosos de oficio puedan vivir
libremente. Nuestras verdades son sus premisas, y como ya he explicado, nadie
refuta las premisas, las premisas son verdades absolutas y estamos atrapados en
las premisas de otros para que ellos puedan desarrollar sus mentiras
libremente.
Me cuestiono si debiera comenzar en este punto
a describir ejemplos, pero, en general, los ejemplos son otra forma de
coaccionar las verdades, y yo quiero que este escrito, que al final no se si es
una verdad o una mentira, sea, de cualquier manera, liberador, exceptuando la
premisa de las matemáticas.
En este sentido los invito a todos a mentir,
pero, para comenzar a mentir, tenemos que partir del punto que no existen verdades,
estar claros que las verdades no existen, porque, como ya hemos puntualizado,
las verdades son creadas por los mentirosos, y los mentirosos, como es bien
sabido, siempre mienten. Entonces, aclarado el punto, comenzar a mentir en un
mundo donde la verdad no existe, en cierta manera, nos exonera de la mentira porque,
cómo es posible mentir sin verdades. La mentira es en sí misma algo que no es
cierto y si nada es cierto pues no es posible mentir y es allí donde comienza
la belleza de la vida, donde no hay verdades no se puede mentir.
Invitarlos a mentir sobre la base de estas
premisas, donde la única verdad son las matemáticas, es invitarlos a vivir sin más,
a crear lo quieran sin partir de verdades que no existen, ni de mentiras que no
pueden ser dichas. Nada es verdad y nada es mentira, solo avanza y eso solo, será.
Invitarnos a mentir a todos o a decir verdades,
que al final sería lo mismo, porque ninguna existe, sería invitarlos a comenzar
de cero, sin ataduras, ni limitaciones, a comenzar a vivir, creyendo que todo
es posible o imposible, pero atreviéndonos a probarlo por nosotros mismos. Atreverse a vivir pues, en un plano liberado
de todo cuanto existe, sería la versión más pura de la vida.
Todo lo que digo es en realidad una mentira porque
partimos del punto de que todo es mentira, y si todo es mentira nada de lo que
digo es cierto, y si nada es cierto sabemos también que no les puedo mentir. Todo
esto lo pueden comprobar si estudian matemáticas.
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