La píldora de un instante

Todo había terminado, comenzaba a darse cuenta, aún envuelto por la atmósfera de ese instante, que todavía respiraba en sus sentidos, involuntariamente recreado en su mente, sin parar, como quien siente la pierna aun después que la cortan.

Ese instante es una integral, resultado de muchos, porque no puede ser sin ellos, pero que los resuelve, que los resume en ese momentum de energía más alta. Congelarlo y vivir allí realmente, más que en un recuerdo que insensible irá perdiendo el brillo, una vez desgastado por detalles nublados, eclipsados y sensaciones que desmayarán hasta caer en una foto lejana que, quizá luego, sacuda una sonrisa. Una píldora fabricaba, como última tecnología del vivir, de ese vive el hoy, pulverizaba esa resolución de máxima vida, para revivirla tendiendo al infinito, cada vez que la rutina envenenara sus días, una píldora compuesta de un pico de verdad, constituida con un fragmento de tiempo criogénico, más que una droga, una medicina para el hastío de la vida, una medicina para vivir más, bajo la misma curva del tiempo. ¿Cuál sería tu instante?

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