La esperanza de morir
Tengo miedo a galopar sobre los altos riscos, a encontrarme con el viento y cabalgar unidos, a divagar con hambre, a perderme. Tengo temor a olvidarme de mí y encontrarme conmigo, reventar las compuertas que contienen mis caudalosos instintos.
No puedo ser libre, porque en cada giro de libertad me tropieza la muerte. Porque persiguiendo la vida hay precipicios disfrazados de zancadillas. Prefiero respirar cuando es preciso, y aceptar los minutos inmóviles que no se detienen, congelados, con instrucciones.
Debo permanecer en este espacio vacío, mientras mis ojos envejecen de tanta represión, de tanta emoción de estreno. Estoy clavado en el infinito hastío, hasta que mi final sea predecible y seguro.
Estoy domado, mucho tiempo ha pasado ya, y la verdad es que todavía tengo la esperanza de morir. Este temor a la vida, esta prisión voluntaria me mantiene vivo. Tengo miedo a abrir la puerta y no verme pasar. Tengo miedo a liberarme y que ya esté muerto.
Comentarios
Publicar un comentario